Archivos para mayo, 2011

Ya comenté en alguna entrada anterior que para un fotógrafo o aficionado a la fotografía el nombre de Leica es sinónimo de calidad y de exclusividad. La exclusividad le viene dada por su precio, ya que supera con creces a cualquier cámara del mercado dentro de su segmento.

Estos días la prensa publica la noticia del precio alcanzado en una subasta por un prototipo de Leica de 1923, nada menos de que 1,32 millones de €. Se trata de uno de los primeros prototipos fabricados por Ernst Leitz y que dos años más tarde, en 1925, se convertirían ya en la mítica marca Leica.

He aquí la joya en cuestión:

Hoy, 1 de junio, la edición digital del diario El País publica una viñeta de Forges alusiva a esta cámara y a una similar que, al parecer, posee. Busca al comprador asiático por si también le interesara la suya:

Pues ya ha sido superado ese precio. La noticia aparecida en la prensa con fecha 12 de mayo de 2012 indica que en la subasta efectuada en Viena por la Galería Westlicht, una Leica Serie 0 de 1923 alcanzó los 2,16 millones de €. Se trata de uno de los 25 prototipos fabricados por Leica antes de su fabricación en serie en 1925:

Al parecer, sólo 12 de esos 25 prototipos están ya en el mercado. La foto aparecida en prensa es de un ejemplar prácticamente idéntico al anterior, supongo que las diferencias serán mínimas. En éste se aprecia la tapa del objetivo unida al cuerpo de la cámara.

Aquí un vídeo de la subasta:

F. O. Barlow, G. Elliot Smith, Charles Dawson, Arthur Smith Woodward (de pié y de izquierda derecha), A. S. Underwood, Arthur Keith, W. P. Pycraft, y Sir Ray Lankester (sentados en primera fila)

Durante 45 años la Paleoantropología ha acogido un enorme fraude en su seno. El hombre de Piltdown, supuesto eslabón perdido entre el mono y el hombre, se coló en 1912 para cubrir el hueco existente y tan ansiadamente buscado por los científicos de todas las épocas. A partir de los restos de un cráneo y una mandíbula simiesca encontrados en éste pueblo del sur de Inglaterra se desarrolló toda una teoría que no fue desmontada hasta que un dentista, A.T. Marston, pudo demostrar que algunos de los dientes pertenecían a un orangután y uno a un mono, mientras que los restos de cráneo eran de un hombre y fueron datados como correspondientes a la época medieval.  Los dientes habían sido limados para conseguir una apariencia humana y los restos óseos envejecidos por procedimientos químicos.

Tres años después del descubrimiento, en 1915, John Cooke pintó este cuadro en el que podemos observar a los científicos que tomaron parte en el fraude. Al fondo Charles Darwin observa la escena.

El principal sospechoso es el abogado y paleoantropólogo aficionado Charles Dawson, aunque también hay rumores que señalan a Arthur Conan Doyle, autor de Sherlock Holmes, o al jesuita Pierre Teilhard de Chardin.

(Noticia recogida en ABC.es del 18 de mayo, 2011 procedente a su vez del Blog de Emilio Cervantes)

Todos los detalles se recogen en éste interesante video del canal Odisea: